Narciso (un amor imposible)
29 Abril 2008Os quiero contar la historia de Narciso, que ha gustado mucho a mis alumnos cuando la hemos leído esta mañana en clase:
Narciso era un joven tan guapo que era amado por todas las ninfas. Pero él rechazaba a tod@s. Una de estas ninfas enemorada de Narciso era Eco, tan alegre y parlanchina que pronto atrajo el interés de Júpiter, quien tuvo amores con ella. Cuando la esposa de Júpiter, Juno, supo de esta nueva infidelidad de su marido, se enfadó muchísimo y descargó su ira sobre la pobre ninfa, castigándola a no poder decir nunca nada por completo, sino sólo las últimas sílabas de lo que quisiera decir…
Un día Narciso estaba de caza, y Eco, escondida, le iba siguiendo sin que el joven se diera cuenta. Por fin se atreve a salir de su escondite e insinuarse al joven. Pero no puede decirle todo lo que quisiera, pues las palabras le fallan. Por suerte la fortuna le es propicia: el joven se da cuenta de que alguien esta cerca y pregunta en voz alta: “¿Quién está aquí?”. Eco responde: “Está aquí” y sale de su escondite. Con abrazos y caricias se insinúa al joven, pero éste le dice terriblemente frío: “No pensarás que yo te amo…” Y Eco: “yo te amo…”. Huye el joven y la ninfa, así despreciada, piensa:”ojalá cuando él ame como yo amo, se desespere como yo me desespero”. Némesis, la diosa de la venganza, escuchó este pensamiento…
Cerca de donde había tenido lugar esta escena había una fuente de aguas cristalinas y frescas. A esa fuente llegó Narciso para beber. Y mientras estaba inclinado sobre el agua, Cupido le clavó su flecha en la espalda. La flecha tenía la punta de oro, por lo que Narciso se enamoró de lo que primero vió, que fue su propia imagen reflejada en el cristal de las aguas. Insensatamente creyó que aquella persona que veía era otra diferente a él mismo, y le dirigía palabras enamoradas, le intentaba besar y cuando acercaba sus labios para hacerlo, lo que besaba era… agua.
Narciso se da cuenta por fin que nunca podrá tener a la persona amada y comienza a languidecer y a consumirse de pena lentamente.
Al poco tiempo, de Narciso no quedó sino una flor hermosísima, que se inclinaba sobre las aguas como besándolas, reflejándose en ellas. Sus últimas palabras antes de quedar transformado en flor fueron : “objeto en vano amado, adiós”, y Eco, que había observado toda la transformación escondida, repitió: “adiós”. Nunca más fue vista. Pero todavía, por valles y montañas, aún responde Eco a las últimas sílabas de los sentimientos humanos…
Posted by rgallego

